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viernes, 4 de mayo de 2018

ROBERT CAPA Y LO HUMANO.

El famoso miliciano en la Guerra Civil Española.
Robert Capa era un fotógrafo húngaro reconocido por sus fotografías de guerra en blanco y negro.
Fue uno de los primeros que experimentaron con fotografía en color, sacándole por su parte un gran rendimiento.
Fue en principio un personaje inventado, un seudónimo, del fotógrafo húngaro Andre friedman y su novia Gerda Taro, que tampoco se llamaba así ya que es otro seudónimo homenaje a Greta Garbo.

Lo que más me llamó la atención sobre el relato de su vida y obra, fue que él no sólo se limitó a realizar fotos del conflicto bélico en sí, sino que se integraba con la población civil y militar y tomaba instantáneas sobre la vida entre batallas con la intención de contar historias humanas. Este interés por lo humano lo traslado a su trabajo en color, donde ejerció de periodista social retratando escenas de disfrute del periodo de posguerra y sobre todo haciendo crónica visual de la vida de las celebridades, entre las que era un integrante más de sus vidas hedonistas y bohemias.

Ava Gadner en el rodaje de una de sus películas.
Es una exposición muy recomendable y hay que aprovechar ya que el domingo día trece de mayo es el último día que está en Sevilla.



Paqui y José María.


Robert mantuvo un romance
secreto con Ingrid Bergman.

Foto del reportaje que realizó
a Pablo Ruíz Picasso.


Al inicio, Robert Capa fueron
Gerda Taro y Andre Friedman

viernes, 2 de febrero de 2018

MODA FLAMENCA EN SEVILLA SIMOF 2018.

SIMOF 2018, del 1 al 4 de febrero. Es el principal evento sobre la moda flamenca en España, se celebra en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla (FIBES). Como una de sus principales características este certamen intenta adaptar las tendencias más vanguardistas a la moda tradicional flamenca.

La entrada oscila entre 12 y 10 euros, se celebran los desfiles de 50 diseñadores y se podrán visitar los más de 80 stands. Este evento se posiciona como un atractivo turístico importante de la ciudad de Sevilla.



Me parece que el desfile muestra unos trajes preciosos y deben ser vistos porque es el traje típico regional de Sevilla pero actualizado con diseños innovadores y originales, lo que enriquece a este aspecto de nuestra cultura andaluza.

Además, se puede decir que la muestra de SIMOF establece y renueva cánones para otros diseñadores y el mundo de la moda flamenca en general, aportando nuevas tendencias para este tipo de diseños.

Paqui y José María.

viernes, 12 de enero de 2018

EVOLUCIÓN DEL CINE ESPAÑOL

El cine español ha cambiado, afortunadamente, pasamos de las pésimas películas del destape con Fernando Esteso y Andrés Pajares, a grandes películas con argumentos entretenidos e intrigantes. Ha ganado en actores, directores y guionistas que han conseguido que el cine español se iguale a las películas americanas, un ejemplo es "La Isla Mínima", a mi parecer una gran producción.

El cine español ha evolucionado debido a los nuevos actores, directores, productores y guionistas, y poco a poco va ganando premios y teniendo más público que lo ve, películas como "Palmeras en la Nieve", por sus paisajes.

Si comparamos el cine actual que se hace en nuestro país con el que se hacía en las décadas de los 60, 70 y 80, se puede decir que no está condicionado por ser una herramienta propagandística, ni ser un instrumento para conseguir dinero fácil, aunque el medio fuese degradar a la mujer, como se hacía en el destape. 

Películas tan dispares como "El Cuerpo" y "Belle Epoque" conforman una oferta divertida y para todo tipo de público.







Laura, Paqui y José María.

lunes, 31 de agosto de 2015

BREVE HISTORIA DEL DESNUDO EN LA FOTOGRAFIA.


El desnudo fue de los primeros géneros en irrumpir en el mercado de la imagen a partir de 1880, cuando el proceso de producción y reproducción de las fotos se hizo más sencillo y asequible. Las fotografías se promocionaban, encargaban y vendían para un público cada vez más ansioso por mirar, ya fuera por erotismo o con intenciones artísticas y académicas. Con el cambio del modo de ver el cuerpo humano y de entenderlo, el desnudo tenía de pronto el poder de transmitir una fantasía o vender un producto. El uso arbitrario de los modelos masculinos y femeninos ligeros de ropa en los anuncios es un fenómeno que nació de este germen y que revolucionó el lenguaje visual de todo el siglo XX.

Las fotos de desnudos estaban presentes en la vida cotidiana de finales del siglo XIX y principios del XX con una naturalidad entre curiosa y lúdica y convivían con cierta armonía con los códigos morales más estrictos y la censura. Había reproducciones de atrevidas instantáneas de cuerpos sin ropa en postales, carteles, estampas y cromos en las cajas de cigarrillos, revistas y anuncios. Artísticamente, el medio de la fotografía(todavía joven y novedoso) también era un filón para escultores y pintores, que podían documentar la anatomía humana y hacer estudios preliminares.

"Sólo para fines artísticos" era la contraseña habitual que los autores aplicaban a las imágenes para evitar la censura. Las llamaban "fotografías del natural" y enfatizaban el uso divulgativo. Para muchos artistas reemplazaron al modelo y las academias de arte se hicieron con colecciones de desnudos como referencia para las clases. Las poses correspondían a los cánones clásicos históricos de las representaciones de dioses y héroes.

Los posados más sugerentes que no tenían la posibilidad de ser disfrazados de estudios anatómicos eran a veces, por su atrevimiento, encargados y vendidos bajo cuerda. Durante el reinado —entre 1888 y 1918— del Káiser Guillermo II, cuando la amistad masculina se interpretaba como uno de los pilares del sistema, hubo un incremento en la demanda de instantáneas potencialmente homoeróticas relacionadas con la arcadia mediterránea. El placer prohibido se mezclaba con el arte.

El desnudo de carácter grecorromano fue cultivado con éxito por autores como Wilhelm von Gloeden y los retratos de modelos representando a sátiros, efebos, apolos y pastores se publicaron en revistas como Der Eigene, la primera publicación homoerótica del mundo, junto a poemas, prosa y ensayos. Las mismas fotos eran adquiridas curiosamente por etnógrafos especialistas o por coleccionistas interesados en la etnografía (que además atesoraron testimonios visuales de habitantes de países lejanos para documentar la peculiaridad física del salvaje), se utilizaban en un contexto médico y servían a los naturistas para comunicar ideales sobre la armonía del cuerpo humano en la naturaleza.


También en el cambio de siglo la policía se incautó de miles de instantáneas cercanas a la pornografía, pero el gran número y la gran distribución de las fotos (muchas en colecciones privadas que permanecían en casas familiares), convirtió la misión en imposible. Una vez requisadas, muchas de las estampas prohibidas entraban a formar parte de un inventario privado que se guardaba en lujosos álbumes de cuero en las comisarías. La muestra incluye ejemplares del único de estos álbumes que se conserva en Alemania y que pertenece ahora al Museo de la Policía de la Baja Sajonia.

En el campo científico el desnudo fue revolucionario para estudiar aspectos de la anatomía humana: el cuerpo podía por fin ser comparado y evaluado en procesos y enfermedades. Las aberraciones y peculiaridades físicas eran difundidas con mayor facilidad en la comunidad médica y el análisis de las actividades motoras se podía analizar con series de imágenes de cuerpos realizando ejercicios. Eadweard Muybridge, Ottomar Anschütz y Albert Londe se convirtieron en máximos representantes del experimento fotográfico del movimiento.

La Redacción del blog.

miércoles, 29 de abril de 2015

AGUSTÍ CENTELLES. MUCHO MÁS QUE MEMORIA HISTÓRICA.

Ayer, con el grupo de Ocio y Tiempo Libre de la Unidad, salimos a ver una exposición del Foto-reportero Agustí Centelles, un valiente fotógrafo que documentó, entre otras muchas cosas la Guerra Civil española sobre todo lo que aconteció en Cataluña y Aragón así como el campo de internamiento de Bram, al sur de Francia.  

De esta misma época destacaron más los foto-reporteros Robert Capa, su compañera sentimental Gerda Taro y David Seymur, que a la postre se llevarían la gloria profesionalmente hablando ya que su repercusión internacional fue mucho mayor que la de Agustí Centelles. 

Sin embargo, esta exposición quiere poner en valor a Centelles para que ocupe su verdadero lugar en la historia del foto-periodismo. Son muchas las fotos y documentos que se exponen en esta ocasión en La Casa de la Provincia, a cual más interesante. No podéis perderos esta muestra fotográfica ya que va mucho más allá de la Memoria Histórica de nuestro país.

El grupo de O. y T.L. de los martes. 

martes, 22 de julio de 2014

AUTORRETRATOS DE UN FOTÓGRAFO HEROINOMANO.


El comerciante no vende su producto al consumidor, vende el consumidor a su producto“. La afirmación, cruda como es norma procediendo de la boca hambrienta de William S. Burroughs, se ajusta a la foto como un buen cinturón al antebrazo.

El fotógrafo ha dejado programada la cámara —una digital barata, no es necesaria complejidad alguna para mostrar la víscera que somos— para que dispare por sí sola. La imagen es un autorretrato y Graham MacIndoe hizo muchos durante sus años en el subsuelo.  Con la jeringa clavada, frente al cobalto azulado de la televisión, el fotógrafo-consumidor posa para, también en el tiempo anestésico del opio, reconocerse.
Escocés nacido en 1963, MacIndoe es desde 2010 un adicto sobrio —la noción de exadicto es una figura retórica: la edad me ha llevado al convencimiento de que con las drogas, con todas ellas, firmas contratos de permanencia vitalicios—. Desde la limpieza sigue ejerciendo la profesión de fotógrafo, ahora quizá con un nuevo tipo de benevolencia, la de saberse débil como cualquiera.
En un pliego de descargo retroactivo que nadie tiene el derecho de recusar, MacIndoe ha decididosacar a la luz sus años de relación, mientras vivía en Nueva York, con, por este orden, la cocaína, la heroína y el crack y mostrar bastantes de los autorretratos que hasta ahora había mantenido ocultos. En la pieza audiovisual My addiction: a self-portrait (Mi adicción, un autrorretrato), publicada por The Guardian, diario en el que colabora, el fotógrafo muestra y comenta las imágenes.

En una entrevista editada en paralelo por el mismo medio, Coming clean: the photo diary of a heroin addict (Limpiándose: el fotodiario de un adicto a la heroína), se confiesa a su exnovia, la periodista y escritora Susan Stellin, que estuvo liada con MacIndoe durante los años de aguja y rompió con él por las consecuencias de la adicción en la convivencia. No se enteró, o al menos eso asegura, de la grave intensidad de lo que estaba sucediendo con su pareja. Precisa que sólo tuvo una conciencia exacta del hundimiento cuando, una vez separados, encontró los 342 autorretratos de MacIndoe en el trámite de chutarse o en los posteriores vuelos opiáceos.
De alguna forma, esto era lo que tenía curiosidad por ver (…) Todos estos primeros planos de la aguja entrando en una vena, su expresión durante y después (…) Quizá la clave sea: ‘¿Querías ver? Aquí lo tienes’. Entonces quizá nos enferme nuestro voyeurismo, porque no necesitábamos ver nada de esto”, escribe Stellin recobrando una nota que redactó al encontar las fotos y a la que ahora añade una coletilla: “Creo que sí debemos verlo e intentar entender la adicción desde dentro como nos la describe Graham y no con una mirada exterior”.
La versión en primera persona del enganche y sus rituales es una narración de la infinita soledad del adicto y del mundo de un solo habitante en el que reside. Juicios personales aparte —y el fotógrafo es el primero en recordar aquellos años con una “enorme vergüenza personal”—, los autorretratos demuestran que los motivos para caer podrían resumirse, en una exageración quizá injusta pero no por ello menos certera, en que los opiáceos eliminan todo tipo de dolor o sufrimiento, incluso aquellos que ni siquiera padeces.
El diario fotográfico de drogadicción, un trabajo que es un grito pero también un testimonio de valentía, coloca al fotógrafo en un terreno extraterritorial, la patria sin fronteras donde es innecesario preocuparse por la muerte porque siempre la llevas de tu mano.
MacIndoe cita la canción de Lou Reed Perfect Day para explicar la opción del fije intravenoso: Es un día perfecto / Has logrado que me olvide de mí mismo / Creí que era otra persona, / una buena persona.

Los autorretratos demuestran la indomable hipnosis que ejerce la droga sobre el adicto y que el fotógrafo capturó con exactitud, pero alivia saber que MacIndoe —que hoy, tras pasar por la cárcel y una rehabilitación que, en su caso, ha funcionado, luce el aspecto saludable que merece— tambiénse dejó someter por una segunda sustancia tóxica, la fotografía.
Algunas de las secuelas de esta segunda dependencia brotan de la colección de autorretratos: el triunfo del ojo sobre la cámara; la ausencia de todo límite excepto los que imponga el fotógrafo; las puertas abiertas al pasado o, como decía Julio Cortázar, las fotos como forma de “combatir la nada”… A las imágenes de MacIndoe les cuadra, sobre todo, la definición esquiva de Diane Arbus, otra notable drogadicta —en su caso, de barbitúricos y otros venenos psiquiátricos—: “La fotografia es un secreto de un secreto. Cuanto más cuentas, menos sabes”.

Ánxel Grove
Extraído de 20 Minutos.

martes, 30 de julio de 2013

SI VAS A NUEVA YORK NO TE PIERDAS A WALKER EVANS EN EL MOMA.


Los amantes de la fotografía documental estamos de enhorabuena a medias. Y digo a medias porque si por una parte estamos contentos de poder disfrutar de nuevo de las fotos de Walker Evans, por otro lado esto lo tendremos que hacer concretamente viajando a Nueva York.

El MOMA, Museo de arte Moderno de New York, celebra el 75 Aniversario de la primera exposición de este fotógrafo en este mismo centro en el año 1938, exponiendo de nuevo las míticas fotos de uno de los padres del documentalismo americano. Las fotos tratan de los aparceros y campesinos blancos que fueron afectados sobremanera por la época de la Gran Depresión Americana.


En el verano de 1936, cuando todavía estaban activos los devastadores efectos de la Gran Depresión que había estallado siete años antes, la revista Fortune envío al escritor James Agee, que tenía 27 años, y al fotógrafo Walker Evans, de 32, al sureste de los EE UU para que documentasen la vida de varias familias blancas de arrendatarios que cultivaban campos de algodón. Convivieron durante ocho semanas, de manera íntima y constante, con los habitantes de tres hogares que a duras penas lograban alimentarse y que residían en lo más hondo de la brecha de la desigualdad.

El fruto de aquel encargo fue, además de varios reportajes seriados en la revista, el libro Elogiemos ahora a hombres famosos, editado en 1941 y quizá una de las obras de lírica más poderosa de la literatura de no ficción estadounidense del siglo XX, en la que es posible encontrar ecos de Melville, de Whitman, de Thoreau, de Faulkner... Agee escribió que se trataba de una "investigación independiente de ciertas dificultades normales de la divinidad humana" mediante dos instrumentos, la cámara fotográfica y la palabra impresa, pero advirtió que el "instrumento predominante (...) es la conciencia humana individual y antiautoritaria".

Fº Javier.