
El
hábito de fumar ha sido durante mucho tiempo asociado con una
variedad de enfermedades bucales, incluidas las periodontales,
estudios realizados en las dos últimas décadas han indicado que el
hábito de fumar es probablemente un verdadero factor de riesgo para
la periodontitis. Existe una abrumadora evidencia de que fumar
produce efectos dañinos en la boca, el humo de los cigarrillos
repercute negativamente provocando un mayor número de caries, puede
alterar el equilibrio microbiológico bucal, pues se incrementa el
número de bacterias anaerobias; los pacientes fumadores presentan
mayores índices de placa y cálculo, así como gingivitis,
periodontitis y alteraciones en la cicatrización.

Las
siguientes son consecuencias del tabaco o cigarro para la salud en
fumadores:
•
Hay
un incremento de la osteoporosis y en las fracturas de hueso.
•
Corren
mayor riesgo de degeneración y de prolaxo en la región lumbar.
•
La
cicatrización de las heridas tras intervenciones quirúrgicas es más
lenta.
•
Padecen
en mayor índice de infecciones postoperatorias.
•
Hay
descenso de la fertilidad y una menor calidad del semen.
•
La
elasticidad de la piel parece reducirse dando lugar a cambios
característicos en el rostro de estas personas.
•
El
cigarro provoca tinciones en los dientes.
•
Se
ven tinciones en las restauraciones y prótesis.
•
Se
observa un aumento de las arrugas de la cara.
El
Tabaquismo y Estrés
El
fumar es una adicción a la nicotina que puede producir estrés
y va acercando al fumador e introduciéndolo en un triángulo del
cual es difícil salir porque la adicción es poderosa y se mantiene
por el encierro con los otros lados del triángulo:
•
Uno
de los lados está compuesto por la dependencia de la nicotina.
•
Otro
lado es el factor social, como el trabajo, ocio, comidas, etc.
•
El
tercer lado del triángulo está formado por el estrés, es
emocional.

El
tabaquismo es realmente un productor de estrés al intoxicar todo el
organismo con alquitranes, monóxido de carbono y nicotina, causando
lesiones en arterias, corazón y pulmones. Es un factor externo
que se introduce al organismo y aumenta el estrés por el mismo daño
que produce y el conocimiento del fumador de lo que está causando,
negado al principio de la adicción pero reconocido cuando se hace
evidente y manifiesto el daño. Para el fumador, el tabaco
proporciona numerosos placeres: tranquilidad en los momentos de
estrés, una actividad para combatir el aburrimiento, y un estímulo
al desánimo. Eliminar el hábito de fumar es una tarea mucho más
complicada que la lucha única contra adicción a la nicotina.
Las
personas que no se atormentan por un fuerte estrés, cambian las
condiciones adversas susceptibles de modificarse, aceptan las que no
pueden cambiarse, y tienen la sabiduría de diferenciar las dos
cosas. Las personas que dominan el tabaco también siguen ese camino,
con VALOR para dejar de fumar, SERENIDAD para no volver a hacerlo
superando es estrés y SABIDURÍA para ver las prioridades y
tomar las medidas necesarias.
La redacción del blog.
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