miércoles, 11 de julio de 2012

EL DINERO, LA SOLIDARIDAD Y EL VALOR DE LAS COSAS

Hay quién dice que el dinero no le sirve para su felicidad. Estoy de acuerdo: el dinero no da la felicidad. Pero a día de hoy, si no se siguen alternativas, es lo que mayormente hay. Desgraciadamente esta sociedad funciona movida por el capital. Es lo que hay desde que se inventó el capitalismo. Para todo hace falta dinero. Hasta para irse al parque a beberse una litrona. La litrona cuesta dinero. Y el dinero cuesta esfuerzo ganarlo. Esto hace tiempo que lo descubrí y debido a la crisis se me hace presente muy a menudo.

Pero estamos en un país de aprovechados y aquí el que no corre vuela. Casi todo el mundo recurre al engaño y a la mentira para sacar beneficio. En estos tiempos se 'trinca' mucho y el que no manga a gran escala lo hace viviendo de la 'sopa boba'. También está de moda el 'trincar con sumo gusto'. Me refiero a utilizar la creatividad que no está mal pero no para ganar el beneficio propio en vez de para arrimar el hombro. Esto se nota mucho en los medios de comunicación, sobre todo en la publicidad.

Afortunadamente, no todo es así. Un sector de la sociedad lucha por la justicia económica y política. Los trabajadores luchan por sus derechos contra los recortes y medidas varias que impone el gobierno y que no hacen más que empobrecer al ciudadano. Incluso a menor escala hay quien usa su ingenio para buscar alternativas al dinero: ahí están los del Pumarejo, que como en otros sitios, han inventado su propio dinero.

También está la solidaridad. Hay quien sufre carestías económicas y que necesitan ayuda. Y hay en el mundo quién se muere de hambre. Tengámoslos en cuenta siempre que podamos ayudarlos.

El dinero no da la felicidad, ayuda a sobrevivir y hay que ganarlo con sudor – sin tomarlo al pie de la letra, el que está empleado en una oficina tiene aire acondicionado pero se estruja el cerebro-, con mucho esfuerzo y así resulta gratificante. Hasta que se invente otra cosa, que ya se tarda.

Finalmente decir que hay que tener en cuenta el valor de las cosas; en primer lugar los productos tienen un valor añadido al de la materia prima con el que están hechos que no es otra cosa que el esfuerzo que realiza el trabajador y que se llama plusvalía. Esto va incluido en el precio del producto y muchas veces está muy mal pagado, ya que el mayor beneficio se lo lleva el comerciante. Por otro lado me gustaría decir que las cosas hay que cuidarlas pues tal como ya he dicho cuestan mucho y hay que evitar que se rompan y se deterioren; esto no es síntoma de avaricia como algunos pueden pensar, es ser responsable. Nuestros padres han luchado mucho para darnos todo lo que tenemos y debemos tenerlo en cuenta.

Pablo.

5 comentarios:

Gema dijo...

Esta misma mañana mi hija se mosqueó porque no podía ponerse la camiseta que le gustaba. Le dije que se pusiera otra, que tenía el armario lleno de ropa (es nieta única y eso desgraciadamente se nota), que tenía incluso camisetas por estrenar que no recordaba tener. Ella, sin embargo, siguió con su cara larga, quejándose por no poder ponerse la que quería. Y ahí ya no pude más. Le dije que estaba actuando como una malcriada, que había gente -como el chico que aparca coches en mi calle- que siempre lleva la misma ropa porque no puede permitirse comprar nueva, que igual el problema era que tenía demasiada ropa y por eso no le daba valor. Le expliqué lo que hay detrás de toda esa ropa que tan barata sale comprar hoy en día y que sus abuelas le traen aunque ella no la necesite. Le hablé de cuánta gente trabaja para que esa camiseta, que ni siquiera ha estrenado, llegue a ella. Luego le hablé de la situación actual, de la gente que lo está pasando mal, de quienes no van a poder pagarse las medicinas que han retirado y van a dejar de comprarlas, de quienes no van a poner su calefacción en invierno porque nos han vuelto a subir la luz... Que eso sí que son problemas, y no el no poder ponerse la camiseta que uno quiere. Por suerte para ella llegó la hora de irse a la escuela de verano y se libró de escucharme una hora más, jeje.

En fin, que es difícil, en este mundo en que todo parece reducirse al cuánto cuesta (y no pensamos en el cuánto vale)y a veces ni a eso, educar a los niños de ahora para que le den importancia a lo que tienen y más aún para que entiendan el valor de todo lo que tanto costó conseguir y están desmantelando poco a poco estos desalmados.

Un saludo. Me encanta vuestro blog!!!

Pablo dijo...

Yo hoy he llevado al trabajo unas calzonas y una camiseta de publicidad. Un saludo y gracias por tu comentario.

urarocio dijo...

Hola Pablo. desde esta unidad nos gustaría saber que empresa patrocina tu ropa (jejejejejej).

urarocio dijo...

Realmente tus argumentos son asombrosos ya no solo como madre sino como persona. Por suerte no eres la única persona que piensa como tú y actúa como tú, otra cosa es que los niños y jóvenes de hoy nos escuchen. Pero bueno, desgraciadamente tendremos unos años en los que estas nuevas tandas de chavales se tendrán que conformar con lo que se le pueda comprar.

Pablo. dijo...

Sólo voy a decir que la camiseta me la regalaron en las olimpiadas que se hicieron para nosotros hace poco.