En el pasado cross de Burlada, el
atleta vitoriano Iván Fernández, corredor del equipo Bikila, se
negó a adelantar al ganador, el keniata Abel Mutai, que se había
parado por error y al que condujo hasta la meta.
Fernández,
en un gran gesto, se negó a adelantar a Mutai en la línea de meta,
donde el corredor olímpico celebraba su triunfo antes de tiempo al
creer que ya había cruzado la línea, que estaba situada sin embargo
a unas decenas de metros por delante de donde Mutai pensaba.
Fernández, que venía lanzado mientras el keniata saludaba al
público, pudo superarle en la recta final y dejarle con un palmo de
narices, pero prefirió que la justicia deportiva saliera vencedora
de ese cross y, en lugar de adelantarle, le guió para que Mutai
cruzará la línea de meta por delante de él.
El
gesto no pasó desaparcibido para los presentes. Al poco de afrontar
la línea de llegada en el estadio, Mutai se frenó pensando que ya
había llegado al final. Fernández, que llegaba segundo, en vez de
adelantarlo, empujó al atleta hasta línea de meta por lo que el
africano ganó una carrera que había merecido, pero que pudo perder
por un despiste. El gesto de Iván Fernández, una de las grandes
promesas de atletas alaveses, es un ejemplo para todos.
Valoren ustedes la importancia que para la educación de las generaciones venideras puede tener la difusión de este tipo de acciones. No todo en el deporte es ganar y ganar.
¿Y si esto ocurriese en la política? ¿Se lo imaginan ustedes?
2 comentarios:
La honradez es una cualidad que está a alcance de muchas profesiones. pero hay unas cuantas para las que, específicamente no hay que tener estomago ni escrúpulos. como son las de abogados y políticos.
el deporte tiene que ser sobretodo compañerismo y respeto a los demás atletas.
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