martes, 14 de agosto de 2012

EL CASO DE UN INMIGRANTE IRREGULAR QUE SUFRE ESQUIZOFRENIA.


“Ni me atienden en el ambulatorio ni me dan medicinas”

Desgraciadamente se veía venir. En este blog venimos haciendo referencia a las medidas medidas económicas que está tomando este gobierno y a sus consecuencias. En este caso, se unen los recortes económicos en sanidad con los recortes sociales a las personas que han venido a este país buscando trabajo y, que por circunstancias de la crisis, no lo encuentra y se ven inmersos en la ilegalidad.

Hace más de un mes que Carlos no tiene tarjeta sanitaria. No puede ir al médico en la sanidad pública ni obtener recetas. Lleva días paseando su caso por los centros de salud de Zaragoza, pero sin respuesta. Carlos es un inmigrante sin papeles. Ha perdido la residencia legal en España y con ella el derecho a la atención médica. Una asistencia que necesita para tratar la esquizofrenia paranoide que sufre. Este colombiano de 26 años no puede costearse un psiquiatra privado. Tampoco los más de 300 euros al mes que cuestan los fármacos que toma para controlar su trastorno. Depende por completo de la ayuda de una ONG que le proporciona cuidados y la medicación. Una sanidad de beneficencia que no puede compararse a la que reciben el resto de ciudadanos.

Si no cambian las cosas, a partir del 1 de septiembre más de 150.000 personas se verán en situación irregular. Ese día entra en vigor el decreto del gobierno que restringe la asistencia sanitaria a los inmigrantes sin papeles, salvo menores y embarazadas, los demás solo se les atenderán en urgencias.

El Ministerio de Sanidad insiste en que los enfermos crónicos seguirán siendo atendidos, pero no aclara como. Y este caso en concreto, no augura que la situación esté aún resuelta.

Ya no me atienden en el ambulatorio. Me dicen que como no tengo papeles no me pueden dar otra tarjeta sanitaria. Ni las medicinas...”, explica abatido. Mientras, la consejería de Sanidad de Aragón encuentra “extraño” que situaciones como la que afronta este colombiano se estén produciendo. “Se está atendiendo a todo el mundo”, asegura una portavoz. Pero a Carlos no se le atiende. De hecho, ante la imposibilidad de solucionar su caso, y el riesgo de una recaída o de un brote, la trabajadora social de su centro de salud le derivó a la consulta de salud mental que tiene Médicos del Mundo en Zaragoza. “Ahora son ellos quienes me están haciendo el favor de atenderme”.

Erika Chueca, de Médicos del Mundo Aragón, subraya que su centro solo puede ofrecer —a Carlos y a otros— una consulta psiquiátrica al mes. “Además, hemos tenido que cambiarle la medicación por otra más antigua y con más efectos secundarios porque no podíamos costear la que él recibía. Pero al menos tiene tratamiento”, dice. Chueca reconoce que su organización, como otras dedicadas a la asistencia sanitaria, no tiene capacidad para atender por completo a los pacientes. Y menos para absorberlos a todos, tengan la enfermedad que tengan. “No tenemos los medios de la sanidad pública. Nuestros médicos son voluntarios y dependemos de acuerdos con hospitales para las pruebas diagnósticas. Y luego está la medicación... Somos un apoyo, un apoyo que además tiene cada vez menos fondos”, abunda.

Ciudadanos de 1ª, de 2ª, de 3ª... enfermos de 1ª, de 2ª, de 3ª...  Lamentablemente este país se hunde, naufraga en valores esenciales en los que se había avanzado estos últimos treinta años de difícil democracia. Nos olvidamos de la parte humana, de la solidaridad, de las personas, en definitiva, para convertirnos en esencias macro-económicas, en números, en euros, en una fria contabilidad que no tiene caras, ni rasgos, ni sentimientos.

Este camino no es el que queremos. Abogamos por que estas desigualdades desaparezcan, deseamos que todas las personas sean atendidas en igualdad de condiciones sin mirar su condición o raza. Queremos que esta maldita crisis acabe de una puñetera vez y que los políticos, tecnocratas y economistas que nos han hundido miserablemente paguen sus responsabilidades, sus malas gestiones, 
sus malversaciones,... Pero también queremos que los demás ciudadanos cumplamos dando ejemplo de respeto, responsabilidad, de solidaridad y de humanidad.

La Redacción del Blog.  


1 comentario:

Ela dijo...

Me parece un articulo digno de publicar en todo periódico público.